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viernes, 29 de mayo de 2015

Villafranca rememora a Gil y Carrasco en 28 paneles en el marco de la iglesia de San Francisco



La Iglesia de San Francisco de Villafranca del Bierzo acoge desde este jueves y hasta el mes de julio la exposición ‘Enrique Gil, el romántico berciano’, que a través de 28 paneles hace un recorrido por la vida y la obra de este escritor, desde su árbol genealógico a su muerte en Berlín (Alemania) y su retorno años después para descansar en un sepulcro en el templo que ahora acoge esta muestra organizada por el Instituto de Estudios Bercianos (IEB) y con el patrocinio del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.
La presidenta del IEB, Mar Palacio, y la gerente del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Mercedes Andrés, participaron en la inauguración de esta muestra, muy visual y que ofrece al mismo tiempo información precisa sobre quién fue Enrique Gil y Carrasco. Andrés agradeció que su instituto pueda colaborar en esta iniciativa que supone rescatar la figura de este escritor villafranquino porque su papel es “vertebrar toda la vida cultural” de la Comunidad.
Por su parte, Palacio explicó que explica su árbol genealógico, incluyendo los descendientes de su hermano y la línea de los Gil Robles, que llegaron a ser conocidos políticos, sus lugares de estudio como “estudiante errante”, su paso por Valladolid y Madrid, sus primeras publicaciones, el contacto con el ambiente romántico en El Parnasillo, su destino en Berlín y también su muerte. En la exposición se incluye también el poema de ‘La violeta’, que tan bien refleja lo que fue su vida, y el ‘caligrama’ de su retrato, obra del diseñador gráfico Salví.
La apertura de ‘Enrique Gil, el romántico berciano’ se completó con una conferencia del científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Instituto de estudios gallegos ‘Padre Sarmiento’ de Santiago de Compostela, Isidro García Tato sobre ‘El Señor de Bembibre: fantasía literaria y realidad histórica del Castillo de Cornatel’. En ella, trata de diferenciar que hay de ficción y que hay de realidad entre las páginas de la obra más internacional de Gil y Carrasco.
Así, García Sarmiento recordó como con apenas trece años, en las navidades de 1962, cayó en sus manos ‘El Señor de Bembibre’, que leyó ávidamente y creyendo “a pies juntillas” todo lo que allí se contaba. Por eso, siendo ya estudiante de Historia, se le cayó el mundo a los pies cuando descubrió que no era así y que se desvanecía el Conde de Lemos, el comendador Saldaña, doña Beatriz y toda una serie de personajes y de situaciones que hasta entonces el daba por ciertas.
“Se trata de ver hasta qué punto el marco histórico y geográfico se ajustan a la realidad”, apuntó el investigador, que apostilló que “hay más ficción que realidad” aunque se ve que “hay un trasfondo de alguien que conocía muy bien la historia” . “Como buen romántico, Gil es un enamorado de la historia y sobre todo, de los ideales caballerescos de la Edad Media”, apuntó García Tato, que también realizó un análisis más profundo de uno de los principales escenarios de ‘El Señor de Bembibre’, el castillo de Cornatel.

INFOBIERZO

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